viernes, 6 de marzo de 2009

Costa de los Dinosaurios


Hace unos 150 millones de años la superficie terrestre era completamente distinta a la que conocemos ahora.
El supercontinente Pangea estaba disgregándose poco a poco para dar origen, al cabo de miles de años, al aspecto que en la actualidad ofrecen los océanos y los continentes. En aquellos remotos tiempos no existía la hierba ni tampoco las pantas con flores. Aún no habia casquetes polares ni masas de hielo en los extremos del globo; tampoco las diferentes regiones del planeta experimentaba los bruscos cambios de temperatura que ofrecen hoy. Esto sucedió en el período jurásico, la gran etapa de los dinosaurios, cuando todas las tierras emergídas estaban dominadas por los reptiles mas grandes que habían pisado nuestro mundo. La Costa de los Dinosaurios es el tramo de litoral situado entre Gijón y Ribadesella, un escarpado retazo de la costa asturiana donde han aparecido hasta el momento 446 icnitas o huellas y diversos restos óseos de los reptiles jurásicos. En la época de los dinosaurios no existía la Cordillera Cantábrica, ni la sierra del Sueve, ni muchas montañas que vemos ahora. En el Jurásico las rocas inclinadas donde están algunas huellas eran mesetas llanas o bién el fonde de un lago. Par aver la icnitas hay que imaginar un mundo tal y como era hace 150 millones de años, por eso es recomendable visitar el Museo Jurásico de Asturias antes de hacer la excursión y aprender las claves básicas para descubrir e interpretar las icnitas de los acantalilados marinos.
Distancia : 3,7 Kilómetros
Agua : No hay
Desnivel positivo de ascenso : 210 metros
Tiempo : 2 horas
Principales formaciones : Eucaliptos y acantilados costeros
Edad recomendable : A partir de 7 años
Carritos de bebé : NO
Bicicletas : No
Puntos peligrosos para los niños : El entorno del yacimiento en marea alta

Cómo llegamos
Desde Oviedo por al A-8, Autovia del Cantábrico, hasta Villaviciosa. Sin entrar en la población tomar la AS-256 dirección Tazones. El camino más bonito para llegar a Tazones es por la carretera de El Puntal, recorriendo la ría de Villaviciosa.
De dónde salimos
Calle San Miguel, en Tazones

Tazones
En los folletos informativos y las guías dedicadas a la Costa de los Dinosaurios hablan de varios yacimientos de icnitas y rastros de dinosaurio repartidos entre la playa de Merón y Ribadesella, en localidades como Lastres y Oles o en los acantilados de Tereñes. Todas las rutas son muy interesantes y sugerentes, recorren bellos parajes y acercan al visitante a rincones de la costa donde rastrear la estela de los saurios. Nosotros hemos elegido el entorno de Tazones para, además de ver las huellas de los dinosaurios, tener la oportunidad de acercarnos a uno de los pueblos con mas encanto de la costa asturiana. Los habitantes de Tazones hace mucho tiempo que dejaron de cazar ballenas, pero el pueblo conserva el atractivo de las villas pesqueras tradicionales. Las calles trepan desordenadamente por la falda de los montes de eucaliptos entre los que se encuentra el conjunto urbano y las casas marineras, blancas y luminosas, lucen pintorescos balcones de madera, pintandos de verde, azul o rojo. La pequeña bahia tiene una playita que desaparece cuando sube la marea,y en un extremo de la ensenada, está el puerto pesquero, con la vieja lonja y las instalaciones de la cetárea (vivero), cerca del barrio más típico. Allí se encuentra la popular casa de las Conchas, en la que se conmemora el desembarco del rey Carlos I. La cita está escrita en una de las cientos de vieiras, conchas y cascarones de marisco que cubren la fachada del edificio. El 19 de septiembre de 1517, cuando la flota de 40 barcos que transportaba al joven Carlos y a su corte borgoña a España echó anclas en el puerto de Tazones, la población local escapó a las montañas del interior armada con palos y cuchillos por miedo a una invasión, hasta que se enteró que quién había desembarcado no era un enemigo sino su rey y dejaron al séquito real empreder el duro camino a través de las montañas del norte de España hacia Valladolid.

Al atardecer tiene lugar el momento mas hermoso de Tazones, cuando las barquitas de los pescadores vuelven a puerto cargadas de centollos, lubinas, chopas, salmonetes, pixín... Las capturas de día van directamente a las cocinas de los chigres y restaurantes del lugar. La merecida buena fama del pescado y el marisco de Tazones se puede comprobar en cualquier terraza o comedor del pueblo. El aparcamiento de los visitantes está a la entrada, cerca de la iglesia y de la plazita donde se ubican los carteles informativos de las rutas senderistas locales. En este punto nacen dos itinerarios que comparten algunos tramos. El mas antiguo es el sendero de pequeño recido PR-AS-50, que lleva a la playa de Merón por la ruta de los molinos, una opción interesante para los aficionados a la etnografía y a la arquitectura popular. El otro sendero, mas moderno y conocido también como Ruta del Azabache, está marcado como PR-AS-119. También allí está el panel relativo a las icnitas de Tazones, con la localización de las huellas y una breve descripción del Jurásico de Asturias. El punto de partidade la excursión está señalado con las coordenadas GPS en la parte baja de la calle San Miguel, donde se encuentran la mayoria de las terrazas de los restaurantes, antes de llegar al muro de la playa. A la altura del restaurante El Puerto hay un paso de peatones que tomamos a la izquierda según miramos al mar, en dirección al estanco, y entramos en una calle que conduce a la casa de las Conchas. Uno de los yacimientos se encuentra en la playa de Tazones, en unas rocas situadas a la derecha, y se puede visitar antes o después de hacer la excursión.

En la esquina de la casa de las Conchas aparece un cartel informativo acerca de la Ruta del Azabache y también las marcas amarillas y blancas que indicaban bien el recorrido para salir de la población. Las calles son muy empinadas, pero la auténtica cuesta comienza al salir de Tazones y adentrarse por una vereda de escalones de piedra que sube por la falda del monte, dibujando multitud de curvas y recobecos. Las vistas de Tazones a través de la arboleda ayudan a aliviar las fatigas y amenizar las paradas del descanso. En este tramo se suben 100 metros de desnivel en apenas 500 metros de distancia. El repecho es duro pero termina pronto.

Villar
La subida termina en el faro de Tazones. La ruta de la excursión gira entonces a la izquierda por la carretera que se dirige al interior. Antes de seguir merce la pena tomar a la derecha la pista de tierra y salir al mirador del faro para contemplar la amplitud del Cantábrico. Cinco minutos después de haber pasado el faro se llega a la aldea de Villar, una concentración de caserios dedicada a la ganadería. En el cruce de la población se gira a la derecha por un camino rural señalizado con los postes de la Ruta del Azabache, que discurre entre los muros de piedra de prados de siega, plantaciones de maíz y la entrada a alguna que otra finca particular. Durante el primer tramos el recorrido cambia de dirección y se dirige a la costa pero enseguida emprende el descenso, gira a la izquierda y entra en una zona forestal.
Cruce del Jurásico de Asturias
El carril se corta por un derrumbe del terreno que ha destruido la ladera del monte, quiza por el efecto de una tromba de agua. El destrozo se sortea tomando una senda que esquiva los troncos caidos y los grandes bloques de rocas y arena. En un par de minutos aparece de nuevo el carril. La excursión avanza sin mas complicaciones a través del mismo ambiente verde y sereno hasta llegar a un claro del bosque, donde aparece un cruce en el que un nuevo cartel indica la dirección de la costa, hacia la derecha. En el cartel se anuncian 200 metros hasta las huellas, pero hay mas distancia. El sendero atraviesa una portilla de madera en el límite delbosque y sale al terreno de la franja litoral, una ladera de calizas, dolomías y margas completamente tapizada de helechos y matorrales costeros.

Yacimiento de Tazones
La pequeña senda dibuja dos curvas y entra en el territorio rocoso del litoral de Tazones. A partir de aquí encontramos en varios lugares huellas, rastros de dinosaurios y restol fósiles del período jurásico. El primer vestigio con el que nos topamos, nada mas poner los pies en la costa, sobre una losa inclinada por la que se accede a la playa rocosa, es una huella con tres dedos de un dinosaurio bípedo. En algunas piedras hay carteles de la ruta, por lo que es difícil perderse. Hay que seguir la línea de costa unos 200 metros en dirección al pueblo de Tazones hasta que aparezca la plancha que tiene más icnitas de la zona, señalizada con un cartel amarillo. En marea baja o media no hay ningún peligro de bajar al yacimiento, incluso es divertido y emocionante caminar entre los grandes bloques de la playa a pocos metros de las olas. En marea alta también se puede acceder a la zona siempre que no exista oleaje fuerte. En el caso de que el mar esté embravecido y las olas alcancen a romper contra la base de los acantilados no conviene arriesgarse, puesto que un golpe de mar puede llevarse a una persona. No hay que fiarse de un cielo azul o un día sin viento y pensar que el mar está en calma; el aire simplemente produce olas mas o menos grandes que salpican la costa, al margen de las corrientes y las mareas. Sin embargo, un día gris o nublado, incluso lluvioso, puede ser ideal para recorrer sin peligro los acantilados costeros.
Tazones
La vuelta a Tazones se puede hacer por el mismo camino hasta la aldea de Villar pero, en lugar de pasar por el faro, se puede seguir de frente en el cruce del punto 1, pasar entre los caserios y bajar por una vereda que corre paralela a un muro de una finca y entra en el bosque de eucapliptos, conectando con la vereda de los escalones de piedra del camino del faro. Otra opción, mas aventurera y rápida, recomendable solo con marea baja, es salir del yacimiento por la costa en dirección a Tazones. A los 100 metros de las huellas se pasa una punta rocosa y, rodeando el macizo del faro, se llega al puerto de Tazones.

Qué podemos aprender
Hacer un hermoso mosaico casero
Cualquier momento es estupendo para recoger unas cuantas piedras de colores y empezar a conocer la composición de las rocas y los minerales. Al principio es difícil que los niños carguen con las piedras sin ningún motivo aparente, aunque cada una de ellas ilustra un aspecto de la historia de nuestro planeta. Hacer un mosaico en casa es una buena manera de que los niños se fijen en las rocas y comienzen a interesarse por el mundo de la geología. Un mosaico requiere piedrecitas pequeñas y guijarros con formas geométricas y así habrán de ser las piedras que recojamos. La primera lección que se aprenda será sobre la dureza de las rocas, y se puede hacer al tiempo que se recogen las piedras y se rompen con un martillo de geólogo para que tengan el tamaño adecuado. La dureza de los minerales se mide en una escala del 1 al 10. El uno agrupa los que son grasos al tacto y desmenuzables, como la tiza y el grafigo (la mina de lápiz). El grado dos, como es el caso del yeso, puede rayarse con el dedo. El tres se raya con una moneda, como sucede con la calcita y la mica. El cuatro se raya facilmente con el cristal. El cinco es más resistente a la acción del cristal. El seis sólo se puede rayar con el cuarzo o con una lima de acero. El siete, tal y como sucede con el cuarzo y la calcedonia, no se puede rayar. El ocho y el nueve solo pueden rayarse con un diamante. Y el 10 es el diamante, solo afectado por si mismo. En la costa de Tazones se encuentran rocas de dureza entre uno y seis. Tras haber reunido muchos pedazitos de rocas de colores y formas diferentes, de las que abundan en la franja costera, cerca del yacimiento de las icnitas, ya se puede hacer el mosaico. Primero se dibuja en un cartón grande y resistente el motivo elegido: un paisaje, un animal o un retrato. Se empieza perfilando con trazo grueso el contorno exterior de la imagen y los detalles con una fila de guijarros más finos, usando la combinación de colores y formas al gusto de cada uno. Antes de convertirse en un artista del mosaico conviene empezar por lo sencillo, usando las piedras redondas para los ojos, las triangulares para las orejas, los guijarros oscuros en trazos gruesos y los de colores vivos en las líneas finas. El interior se rellena buscando un efecto sorprendente con el resto de las piedrecitas recogidas en la primitiva Costa de los Dinosaurios.
Qué más visitar
Reserva Natural de la ría de Villaviciosa

La ría de Villaviciosa es un estuario natural único que conserva las condiciones ambientales necesarias para albergar una vegetación exclusiva y acoger multitud de aves acuáticas invernantesy migratorias. Chorlito, dorado, avefría, agachadiza común, chortilejo grande, correlimos, garza común, garza real, ánade real, pato cuchara y otras especies son frecuentes en los humedales del Cantábrico. Dependiendo de las estaciones, estas aves merodean por los ecosistemas de la ría, formados por playas, dunas, estuarios, acantilados y rasa costera. El centro de recepción de visitantes se encuentra en la carretera que recorre la orilla de la ría entre Villaviciosa y el Puntal.

Museo del Jurásico de Asturias
Está ubicado en la parte más alta de una colina llamada Rasa de San Telmo, en el concejo de Colunga, cerca de la playa de La Griega, donde se conserva una enorme huella de dinosaurio de 1,30 metros perteneciente a un saurópodo conocido como camarasaurus. El edificio tiene forma de huella tridáctila. Los espacios del interior son amplios pues acogen reproducciones en tamaño real de dos dinosaurios, las galerías que muestran la vida del planeta hace 200 millones de años y un salón de actos destinado a la proyección de cine, audiovisuales y transparencias. La colección de fósiles procedentes del jurásico asturiano supera los 8.000 ejemplares. Para mas información www.museojurasico.com o el teléfono 902.30.66.00
Datos prácticos
Dónde dormir
Hotel el Pescador Barrio de San Miguel,6. 33315 Tazones. Tlf. 985.89.70.77. Habitaciones dobles con baño y TV. Ambiente marinero y vistas a la playa.
Hotel Casa España Pl. Carlos I,3. 33300 Villaviciosa Tlf 985.89.20.30. En el centro histórico. Edificio de principios del siglo XX restaurado. Habitaciones completas. Cafetería y restaurante para clientes.
Hotel Carlos I Pl. de Carlos I,4 33300 Villaviciosa. Tlf. 985.89.01.21. En el casco antiguo. Es una antigua casa palacio del siglo XVII. Habitaciones amplias y acogedoras. Salón con chimenea y ambiente familiar.
La Casona de Amandi San Juan s/n. 33311 Amandi-Villaviciosa. Tlf. 985.89.70.45. Pertenece a la red de Casonas Asturianas. Decoración con antigüedades del siglo XVIII, aparcamiento, salón, biblioteca, galería y jardín francés.
Dónde Comer
El Rompeolas. San Roque, s/n. 33315. Tazones. Tlf. 985.89.70.13. Pescados y mariscos del Cantábrico. Bugres, centollos, calamares, lubinas y sidra.
El Puerto San Miguel, 5 33315 Tazones. Tlf. 985.89.71.01. Parrilladas de pescacos y mariscos. Caderetas y postres caseros.
El Pescador San Miguel, 6 33315, Tazones. Tlf. 985.89.71.45. Decoración marinera. Mariscos del día. Arroz con bogabante, rape a la espalda y caviar de oricios.
Las Terrazas San Roque, 4 33315 Tazones. Tlf. 985.89.70.37. Ambiente familiar. Cocina casera tradicional. Pescados y mariscos. Bonito a la plancha, besugo a la espalda y postres caseros. También alquilan habitaciones

El faro de Tazones
El faro de Tazones es uno de los que mejor se han conservado en el litoral asturiano. Entró en funcionamiento en 1864 para señalar la entrada a la ría de Villaviciosa. La torre se levantó con sillares rectangulares con esquinas achaflanadas y una escalera de caracol en el interior de 37 escalones. La linterna original tenía una luz fija blanca con un alcance de 7 millas naúticas. La actual cuenta con paneles dióptricos centrales y catadióptricos superiores e inferiores, dos lámparas alógenas de 1000 W y una luz eléctrica de 500 W, que emiten una luz blanca fija con tres pausas cada 15 segundos y un alcance de 15 millas.

El azabache de Tazones
El azabache es un típico carbón mineral de color negro brillante, llamado en algunos lugares ébano fósil. Es una variedad del lignio y procede de una familia de árboles jurásicos, parecidos al ciprés actual, que se extinguieron hace 60 millones de años, al mismo tiempo que los dinosaurios. El azabache es un fósil muy frágil y la extracción siempre se ha llevado a cabo mediante procedimientos artesanales. La talla es difícil cuando se hace en tamaños reducidos o con detalles y calados, de ahí que el arte de la azabachería se haya movido en márgenes expresivos muy limitados.

El paisaje Jurásico
Durante el Jurásico superior la costa asturiana tenía otra orientación y los paisajes eran muy diferentes a los actuales, muchos mas llanos y uniformes. Las rocas de origen marino que durante el Jurásico inferior estuvieron sumergidas en el mar comenzaron a emerger, se mezclaron con los materiales blandos procedentes de la erosión fluvial y crearon un litoral fértil, una tierra nueva donde crecieron grandes bosques de araucarias que sirvieron de refugio y fuente de alimento para los dinosaurios. En aquellos tiempos no existía la Cordiller Cantábrica ni la mayor parte de las sierras del interior, que se formaron mucho después, durante las últimas fases de la orogenia alpina, hace unos 30 millones de años, en la primera mitad del período terciario, cuando también tuvieron lugar los fenómenos geológicos que inclinaron los estratos donde se encuentran las huellas de las pisadas.

Icnitas de Tazones
En las rutas guiadas los monitores suelen señalar con tiza las icnitas y los fósiles jurásicos. Por libre es mucho más difícil descubrir una garra o un grupo de belenmnites -fósiles cefalópodos- impresos en las piedras, pués tienen la apariencia de punta de bala. Algunas huellas no están hundidas en la piedra, sino que aparecen como resaltes por efecto de una sedimentación posterior. El yacimiento mas importante está al final del recorrido, en una losa de arenisca de unos 30 grados de inclinación. En la piedra aparecen huellas de tres dedos en varios direcciones y rastros de los movimientos de la cola. En los alrededores de la planta hay icnitas de manos y pies de didosaurios cuadrúpedos.
Equipo
Martillo de geólogo, guía de minerales, un trozo de cristal para rallar rocas, una lima de acero y bolsa para transportar piedras y rocas.
Actividades complementarias
1.- Visitar otros yacimientos de icnitas de la Costa de Los Dinosaurios.
2.- Bañarse en la playa de La Griega, en Colunga, cerca del Museo del Jurásico.
3.- Dibujar con tiza las huellas y los rastros de los dinosaurios que se descubran.
4.- Obsevar los helechos y las plantas del litoral.

3 comentarios:

  1. Hola!! He encontrado tu blog de casualidad, pero está genial!!! Es bueno que propongas rutas que poder hacer con los más peques, así se les incentiva a salir por la montaña. Es bueno enseñarles a respetar el medio ambiente, pero sobre todo, que puedan disfrutar de lo que la naturaleza nos ofrece.
    Voy a enlazarte a mi blog.
    Un saludo.
    Carlos

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  2. Primero felicidades por el Blog. NO desistas. Es realmente bueno e interesante.

    En cuanto a esta excursión, conviene comentar la fuerte bajada (y posterior subida, si se vuelve por el mismo camino) a la costa, desde el bosque. Y una vez que se esta a píe del mar, el camino rocoso (otros 200 m aprox.) tampoco es fácil para los niños.

    Una vez allí es impresionante jugar con los niños a descifrar las huellas, el camino que siguieron los dinosaurios, etc...

    Realmente merece la pena hacer el esfuerzo por llegar hasta allí.

    Un saludo

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